FUNDAMENTOS EPISTEMOLÓGICOS: La Ontología, La Gnoseología y la Axiología.

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Evaristo Mendez

Como dijimos, debe ser imperativo para todo investigador el apoyarse en algunos “presupuestos Epistemológicos” para la construcción de un marco de investigación. Dichos fundamentos abarcan tres Dimensiones: Ontología, Gnoseología y Axiología, que sirven, según afirma el profesor Evaristo Méndez, como pilares a todo Sistema Epistemológico.

Así, en función de estas tres Dimensiones los investigadores desarrollan ciertos cuerpos de convicciones acerca de la naturaleza del conocimiento y de sus vías de producción y/o validación. En efecto, el planteamiento de un problema depende de la adopción previa de una determinada perspectiva. Es por ello, que la selección por parte del investigador de unos determinados métodos para producir y validar los hallazgos, tiende a estar condicionada por su propia visión acerca de lo qué es la realidad, lo qué es el conocimiento, y el para qué sirve el conocimiento, definiéndose de esta manera y desde el principio, un cierto marco de convicciones, por lo que prefiere, en particular, el uso de cierta clase de métodos y así desechará otros.

En efecto, un investigador no puede decir que su perspectiva es totalmente amplia e indiferente. Es, posiblemente, allí donde podría cometer su primer gran error, porque las cosas son explicables y describibles sólo con relación a un “sistema”, y el principal sistema, el más profundo, desde donde se puede comenzar a esbozar “verdades”, es precisamente el Sistema Epistemológico.

Veamos más detalladamente cada uno de esos pilares, o “Dimensiones”, que sustentan todo Sistema Epistemológicos. Comenzando con la Ontología, a la que muy antiguamente se le llamaba “Metafísica”.

La Ontología

¿Qué estudia la Ontología?

La Ontología trata muy concretamente acerca de los existenciales. Se refiere al estudio de las “esencias”, a las posibilidades de las “existencias”, al « ¿Qué hay? », definiendo, a través de ella, la concepción que se tenga sobre la “Realidad”, es decir, el “Ser” de las cosas. Es por ello que en una investigación científica apunta al análisis de los supuestos básicos de la misma.

Desde la óptica Epistemológica, todo investigador debe, desde un principio, hacer un Acto Epistemológico Ontológico por medio del cual él se identifique con una de las dos concepciones cuyo eje aluden a si las realidades que son objeto del conocimiento humano existen, o no, con independencia de que algún ser humano trate de conocerlas. Dichas posiciones son:

  • Realista: La postura del Realismo defiende la existencia de un mundo exterior que sigue su curso invariable a pesar de que lo representemos, o no, en nuestro pensamiento. En efecto, cree que hay una realidad real que se presenta en dos maneras de existencias: Las de las cosas materiales (o entes), tales como los átomos, los organismos o las personas, cuyo estudio corresponde a las Ciencias Fácticas, y por otro lado las abstractas (u objetos ideales) cuyo estudio es propio de la lógica y/o la matemática. Esa realidad es externa a nuestra propia conciencia, y está presente en una naturaleza siempre cognoscible, aunque nuestras capacidades de examinar esa realidad sean completamente limitadas. El sujeto “construye” el conocimiento de esa realidad.

  • Idealista: El idealismo demanda la reconstrucción mental de ese mundo, cuyas realidades objeto pueden existir o no, que hace el hombre como miembro de un contexto sociocultural determinado. En efecto, sostiene, como postulado central, que no existe una realidad más allá de la consciencia del sujeto, esto es, que los objetos no pueden tener existencia aparte de una mente que sea consciente de ellos. Es decir, el mundo está asociado a la consciencia de un sujeto que construye su realidad. Por ello, se le da prominencia a la consciencia, al sujeto, en el proceso del conocimiento.

Aclaremos estos puntos utilizando la historia de la “Metafísica”, hoy día Ontología, a través de la óptica del profesor Gustavo Romero:

El origen de la metafísica hay que rastrearlo en los presocráticos (fundamentalmente Heráclito y Parménides), que empezaron a especular con los siguientes problemas metafísicos:

¿De qué está hecho el mundo?
¿Cuáles son los constituyentes básicos del mundo?

Esas preguntas, que hoy intenta responder la ciencia, en aquel momento eran preguntas esencialmente filosóficas, formaban parte del marco más general que se necesitaban para tratar de entender la realidad. Fue con Parménides en Elea que la metafísica adquiere categoría, ya que él se plantea algunas cuestiones realmente importantes sobre la realidad, como por ejemplo: ¿Cómo algo puede llegar a ser si antes no era?, ¿Cómo algo puede cambiar y seguir siendo la misma cosa? Ese tipo de estudios lleva a Parménides, a través de la observación y de la razón, a concluir que lo que es, no puede dejar de ser, y lo que no es, nunca puede llegar a ser. Y que el cambio es una ilusión

Esas palabras serían ideas que los filósofos siguientes durante dos mil años han estado discutiendo. En Definitiva, los grandes problemas de la metafísica se originaron en esas preguntas que hacía Parménides.

Asimismo, hoy día los filósofos científicos se enfrentan a una gran variedad de problemas profundamente ontológicos, muchos de ellos se originan en los increíbles avances de la ciencia que nos han puesto frente a situaciones que en la época de los griegos eran inimaginables.

Se pueden mencionar algunos particularmente importantes: ¿Cuál es la naturaleza del espacio y del tiempo? ¿Qué es el espacio tiempo? ¿Existe el pasado? ¿Existe el futuro? ¿Sólo existe presente? ¿Qué es la probabilidad? ¿De qué tipo de entidades, si es que corresponde, podemos nosotros predicar la probabilidad? ¿Tiene sentido hablar de la probabilidad de una proposición? ¿Podemos hablar solamente de probabilidad de ocurrencia de eventos? ¿Qué es en el fondo la probabilidad?, y su contrapartida ¿Qué es el azar? ¿Qué es una ley de la naturaleza? El universo parece ser legal en el sentido de que hay cosas que ocurren y hay cosas que no ocurren. Y las cosas que ocurren, ocurren de determinada manera y no de otra. O sea que parece haber regularidades que nosotros llamamos legales. ¿Cuál es el origen de eso? ¿Por qué es así y no de otra manera? Otras cuestiones ontológicas interesantes son, por ejemplo, si hay sustancias mentales, o si solo hay una clase de sustancia, es la que llamamos “materiales”. Si hay distintos tipos de sustancias, ¿cómo interactúan entre ellas? ¿Cuáles son los presupuestos más básicos que podemos hacer en ciencia? ¿Las matemáticas hacen referencia a alguna clase de objetos que existen en el mundo o son meros lenguajes formales que nosotros construimos?… Y un larguísimo etcétera.

Estos pocos ejemplos son problemas enormemente importantes para los científicos. En concreto, la mayor parte de los científicos pasan su vida hablando de leyes, de principios, que supuestamente están en la naturaleza y que ellos salen a encontrar, hablan de propiedades, hablan de individuos, hablan de cambios.

Ahora, si preguntamos a un científico ¿qué es un individuo?, ¿qué es un cambio?, ¿qué es una ley?, ¿qué es el espacio?, ¿qué es el tiempo? probablemente no sepa responder. Y en la medida que no tenga al menos unas hipótesis plausibles sobre esos problemas tan importantes que ya eran identificados quinientos años antes de Cristo, yo creo que difícilmente logre penetrar profundamente en la estructura de la realidad que es lo que todo científico quiere hacer. De ahí que la Ontología, acaso de todas las ramas de la Filosofía Científica, sea de las más importantes.

Veamos ahora la segunda columna, o “Dimensión”, que sustenta a todo Sistema Epistemológico, nos referimos a:

La Gnoseología

¿Qué estudia la Gnoseología?

La Gnoseología o “Teoría del Conocimiento”, tiene que ver con los principios del conocer en sí. Estudia la naturaleza, el origen y el alcance del conocimiento. Es por ello que entre sus temas de estudio están: qué es el conocimiento, qué es conocer, qué es entender, qué es la información, etc.

Realmente, el conocer es uno de los grandes y eternos problemas presente en la filosofía occidental. Probablemente fue Jenófanes el primero en tratar de entender un poco cómo llegamos a conocer, y si es que realmente podemos llegar a conocer algo. El análisis de Jenófanes llegó a concluir que en el fondo jamás conocemos verdaderamente nada, sino que a lo sumo podemos hacer hipótesis y conjeturas pero jamás llegamos a la certeza, era un tratamiento no basado en el conocimiento que hoy día tenemos de la ciencia.

Con Galileo nace la ciencia experimental que entre otras cosas nos trae una capacidad predictiva que era ajena a la ciencia antigua, en fin, a partir de la gran revolución científica del siglo XVII aprendemos a hacer predicciones, lo cual nos hace pensar que nuestro conocimiento de la realidad ya no es meramente conjetural sino que hay elementos que nos llevan a pensar que por ahí estamos obteniendo reconstrucciones racionales verdaderas de lo que hay afuera del mundo.

Pero esta visión positiva a cerca de nuestras posibilidades de conocer, sufrió altibajos. Por ejemplo, Kant lo que hizo fue cuestionar los fundamentos de nuestra capacidad de conocer la realidad en sí, para él eran básicamente nuestros aparatos cognoscitivos los que se interponen entre la realidad y nosotros en una forma tal que no podemos removerlo. De esta forma colocó una gran inyección de escepticismo respecto a la capacidad del ser humano de conocer la realidad tal como es. Las ideas de Kant tuvieron una gran influencia en muchos filósofos y llevó, en el siglo XIX, al desarrollo del idealismo y de algunas corrientes que incluso negaron la existencia de una realidad objetiva.

Sin embargo, podríamos afirmar que la ciencia del siglo XIX llevó a una imagen del mundo muy precisa y que tuvo un éxito tan extraordinario que cambió la faz del mundo para siempre. En efecto, con la ciencia del siglo XIX viene la revolución industrial, viene la utilización de la electricidad, viene el trabajo mecanizado, incluso, en el ámbito de la medicina, el descubrimiento de la vacunas y muchas otras cosas, se empezaron a traducir en un aumento de la longevidad del ser humano y la gente empezó a experimentar en carne propia que si la ciencia no sabía de lo que hablaba, por lo menos lo hablaba muy bien y tenía éxito.

Desde la óptica epistemológica, lo primero que se debe hacer antes de abordar una investigación debe ser: un Acto Epistemológico Gnoseológico, por medio del cual el investigador se identifique con lo que considere el origen del conocimiento, es decir, tome posición frente al proceso en virtud del cual la realidad se refleje y se reproduce en el pensamiento humano. Para ello generalmente escoge una de dos posiciones:

  • El Empirismo: Privilegia los mecanismos observacionales e instrumentales en la producción del conocimiento. Es decir, el conocimiento obtenido por los sentidos y sus prolongaciones (instrumentos de observación y medición). El conocimiento científico depende única y exclusivamente del objeto de estudio, es decir, la verdad está contenida en los hechos. El conocimiento consiste en descubrir regularidades entre una serie de hechos repetidos, observables y medibles, lo cual permite hacer inferencias, a través del método inductivo, de sus comportamientos futuros. Por todo ello se puede considerar que el conocimiento es un acto de “descubrimiento” (descubrimiento de patrones de comportamiento de la realidad). Usualmente los datos se registran a través del empleo de técnicas, consideradas objetivas, particularmente fundamentadas en principios y reglas estadísticas.
  • El Racionalismo: Tanto las vías de acceso al conocimiento como los mecanismos para su producción y validación están dadas por la razón (de ahí el calificativo de racionalista), es decir, el razonamiento, el pensamiento, el entendimiento. De esta forma privilegia los mecanismos de la argumentación y del razonamiento en la producción de conocimientos, a través de mecanismos rigurosos de deducción y de validación inter-subjetiva. Normalmente se asocia a aquel sistema de convicciones según las cuales el conocimiento consiste en diseñar estructuras “Lógico-Racionales” (modelos) a través de una visión “Lógico-Formalista” de la realidad. Por tanto, es el método deductivo, sustentados en el poder de los razonamientos, el sistema de operaciones privilegiado dentro de este enfoque. Según esto, el conocimiento es más un acto de “invención” que de descubrimiento.

Existen posiciones intermedias que combinan ambos modelos. Por ejemplo Mario Bunge en su libro “La Investigación Científica” (2000) dice: “La investigación es la integración entre el Empirismo y el Racionalismo”.

Otro Acto Epistemológico Gnoseológico, que se debe hacer al abordar una investigación, es el referido a la posición en lo referente a la posibilidad de alcanzar verdades absolutas en el terreno del conocimiento. Para ello existen, en un primer nivel, una de dos posiciones:

  • El Dogmatismo: De acuerdo con la postura dogmática, el individuo es capaz de obtener un logro estable y duradero en cuanto a la verdad o falsedad de un hecho por encima de las circunstancias históricas o socioculturales en el que se encuentre enmarcado tal hecho. Es decir, plantea que el ser humano es capaz de alcanzar verdades estables y unívocas, independientemente de las épocas y los espacios, de las creencias y las opiniones.
  • El Escepticismo: De acuerdo con esta postura se renuncia en la aspiración de alcanzar verdades absolutas o unívocas. De hecho no existen las verdades absolutas y definitivas. El Escepticismo enfatiza en la posibilidad de avanzar en el terreno de la certidumbre, en la medida que se van descartando elementos contradictorios o irrelevantes que, a la larga, van revistiendo de verosimilitud el conocimiento, es decir, sólo existen aproximaciones que pueden ir ganando en “verosimilitud”.

Como hemos dicho todo Sistema Epistemológico, que sirven de base para la construcción de un marco de investigación, básicamente se sustenta en tres columnas, o “Dimensiones”, ya hemos vistos dos de ellas: la Ontología y la Gnoseología. Vamos, ahora, a la tercera:

Axiología

¿Qué estudia la Axiología?

La Axiología estudia la naturaleza de lo que es la valoración humana, lo que son los valores y lo que es importante para las personas, por ello algunos la definen como la “Teoría de los Valores”.

El hombre es un ser axiológico: lo bueno, lo bello, lo sublime, lo útil, etc., son ejemplos de los valores que ha perseguido a lo largo de la historia, haciendo, de esta manera del mundo un objeto de valoración. Todo indica que los valores son los que le dan un sentido y finalidad al hombre.

Una de las ramas de la Axiología que más nos interesa resaltar acá es la “Ética”. A la ética le interesa analizar específicamente “los valores morales“, o de lo bueno, dedicándose al estudio de los actos humanos realizados por su voluntad y libertad, dirigiendo sus vidas: ¿Qué es lo que debo hacer?

La ética es la teoría sobre la cual se fundamentan las normas morales, que rigen el comportamiento de los individuos. Normas que los individuos aceptan voluntariamente o que le son inculcadas y las tienen incorporadas sin realmente plantearse si son correctas o no, si son beneficiosas o no para su vida.
Para desarrollar un sistema moral que nos permita regular el comportamiento de la sociedad sobre situaciones que incluso pueden poner en riesgo nuestra propia vida, depende de si somos capaces de asignar distintos valores a cosas y eventos.

Es por ello que se requiere de una cierta “Teoría de los Valores” que será un sistema de ficciones creado por los seres humanos, y que proyectamos sobre cosas y eventos, en nuestro derredor, para poder establecer patrones de comportamiento, y así regular los mismos. Tener clara una escala de valores que no permita diferenciar en la pluralidad de lo que nos rodea, lo que es esencial, de lo que no lo es, lo que es funcional a nuestro proyecto de vida, y lo que no lo es, es absolutamente esencial.

Ahora bien, si queremos tener una moral adecuada a nuestra sociedad, deberemos tener un estudio ético de nuestra sociedad y de nuestras reglas de comportamiento a fin de tratar de optimizar dichas reglas. El que tengamos valores objetivos y justificables es lógicamente deseable, para evitar así que nuestras reglas morales sean convenciones puramente emocionales o sujetas a valoraciones basadas ya sea en el capricho, el instinto inmediato, o a la propaganda impuesta por algún poder.

En fin, éstas son cuestiones que se pueden discutir racionalmente, se pueden formalizar y se pueden analizar a la luz de la evidencia empírica de cómo nos comportamos lo seres humanos. En la medida que nuestros métodos de investigación empíricos de la sociedad, y de nuestras reglas éticas, sean científicos podremos decir que nuestra ética es científica.

La Filosofía Científica aspira a una Ética Científica cuyo funcionamiento tendría que, en nuestra cotidianidad, servirnos para poder vivir mejor, y en el campo de la investigación, disponer de una “Dimensión Axiológica” que tendría que ver con los valores que el científico articula, guiando sus constantes búsquedas, tanto al interior como al exterior de la Ciencia.

ENFOQUES EPISTEMOLÓGICOS

¿Cuáles son los Enfoques Epistemológicos?

Podemos concluir que estas tres Dimensiones que acabamos de ver, fundamentan toda investigación científica, y nos muestra tres ejes dicotómicos:

a) Empirismo vs Racionalismo (Gnoseología)
b) Dogmatismo vs Escepticismo (Gnoseología)
c) Realismo vs Idealismo (Ontología)

El primer par conceptual obedece al criterio de cuál es la fuente genuina del conocimiento, el segundo par obedece al criterio de cuál es la posibilidad de alcanzar dicho conocimiento mientras que el tercer par conceptual obedece al criterio de cuál es el papel que cumple el ‘sujeto‘ ante el ‘objeto‘.

Podemos asumir estos criterios como variables las cuales definen un criterio de organización dentro del cual se establezca un contexto coherente para ofrecer un sustento tanto a la base empírica de los trabajos de investigación, como a las explicaciones que sean derivadas del mismo.

En este sentido, tomaremos la estructura propuesta por el profesor Padrón, la cual organiza las posturas epistemológicas con base a dichos criterios: el que se concibe como la fuente del conocimiento, y los otros que conciben la posibilidad de adquirir el conocimiento, como los métodos válidos para producirlos.

Estas concepciones nos dan el piso de sustentación de todo el discurso Epistemológico, y al tomar en cuenta las relaciones de coherencia entre las mismas originan tres grupos de Enfoques Epistemológicos Investigativos bien diferenciados que destacan, a saber:

I) Enfoque Empírico – Inductivo:

Gnoseológicamente basado en el Empirismo y en el Dogmatismo, y Ontológicamente basado en el Realismo.

El conocimiento se concibe como representación verdadera de un mundo objetivo, con el supuesto básico de que los sucesos del mundo, por más disímiles e inconexos que parezcan, obedecen a ciertos patrones cuya regularidad puede ser establecida por sus repeticiones, lo cual, a su vez, permitirá inferencias probabilísticas de sus comportamientos futuros.

En este enfoque la función de la ciencia es la explicación, usando, preferentemente, un lenguaje numérico, orientado hacia cosas. El conocimiento es un acto de descubrimiento, evaluado a través de la verificabilidad. Utiliza el método Inductivo, sustentado en el valor de los datos de la experiencia. Por ello, las vías de acceso al conocimiento, así como los mecanismos para su producción y validación no pueden ser otros que los sentidos y sus prolongaciones (instrumentos de observación-medición).

Sus mecanismos más utilizados son: la Medición, la Graficación, el Operacionalizar Variables, el Diseño Experimental, la Experimentación, la Instrumentación y los Tratamientos Estadísticos.

II) Enfoque Vivencialista-Interpretativo:

Gnoseológicamente basado en el Empirismo y en el Escepticismo, y Ontológicamente basado en el Idealismo.

Más que aprehender una realidad externa, el conocimiento es interpretación de una realidad tal como ella aparece en el interior de los espacios de conciencia subjetiva de cada investigador.

En este enfoque la función de la ciencia es la comprensión del mundo, así como también como mecanismo de transformación, a través del contacto del investigador con las manifestaciones del fenómeno. Usa, preferentemente, un lenguaje verbal, orientado por sucesos. El conocimiento es, pues, un acto de comprensión, evaluado a través de la credibilidad. Utiliza el método inductivo, interpretando los simbolismos socioculturales a través de los cuales los actores de un determinado grupo social abordan la realidad. La vía más apropiada para acceder al conocimiento es una especie de simbiosis entre el sujeto investigador y su objeto de estudio.

Sus mecanismos más utilizados son: la Interpretación Hermenéutica, el Análisis Dialéctico., los Estudios Fenomenológicos, el Estudios de Casos, la Investigación Acción, la Observación Participante, entre otros.

III) Enfoque Racionalista – Deductivo:

Gnoseológicamente basado en el Racionalismo y en el Escepticismo, y Ontológicamente basado en el Realismo.

El conocimiento se concibe como explicación verosímil y provisional de un mundo al que se accede mediante referencias. Por ello privilegia los mecanismos de la argumentación y del razonamiento en la producción de conocimientos. Le interesan los mecanismos rigurosos de deducción, a través del pensamiento racional, y de validación inter-subjetiva.

En este enfoque la función de la ciencia es la explicación, usando, preferentemente, un lenguaje lógico, orientado por procesos. El conocimiento es un acto de diseño e invención, evaluado a través de la refutación. Utiliza el método deductivo, sustentado en el poder de los razonamientos, el cual es el sistema de operaciones privilegiado. Tanto las vías de acceso al conocimiento, como los mecanismos para su producción y validación, están dadas por la razón.

Sus mecanismos más utilizados son: los Modelos matemáticos, los Modelos Lógico-Formales, los Sistemas de Razonamiento, las Simulaciones.

A manera de Colofón

Por todo lo anterior, se puede asegurar que no existe “el mejor modo de investigar”, ni mucho menos “el único modo de investigar”. Lo único cierto es que cada quien tiene su propia configuración cognitiva, que se asocia a un cierto patrón de investigación y, por tanto, a la hora de investigar lo más adecuado es elegir aquellos esquemas de trabajo que mejor se adapten a sus propias realidades.

Además, en cualquier investigación se está en la obligación de legitimar sus propios modos de abordaje y de resolución, frente a la gran divergencia de criterios existentes. Para lograr esa legitimación, toda investigación debe definir y declarar sus orientaciones de trabajo a partir de un cierto marco de convicciones epistemológicas. Es por ello que se puede asegurar que no se puede hacer una verdadera investigación científica sin el concurso de la Epistemología, debido a que el factor que radicalmente determina las variaciones entre diversos tipos de investigación es, precisamente, el “Enfoque Epistemológico” adoptado por el investigador.

Es así que el enfoque con que haga “Ciencias” cada investigador debe ser inherente a uno de los tres “Enfoques Epistemológicos” qué acabamos de caracterizar. En efecto, cada investigador desarrolla ciertos cuerpos de convicciones acerca de la naturaleza del conocimiento y de sus vías de producción y/o validación que no le permiten escapar a estas marcas diferenciales.

Afortunadamente, para muchos de los macro-problema de investigación que se está tratando de resolver hoy en día, coexisten programas empiristas-inductivistas al lado de programas racionalistas-deductivistas, al lado de programas vivencialistas-interpretativistas.

 

Ya desde el planteamiento de un problema depende de la adopción previa de una determinada perspectiva. Es por ello, que la selección de unos determinados métodos por parte del investigador tiende a estar condicionada por su propia visión. Por ello, se puede afirmar:

1) Un investigador no es neutral con respecto a las decisiones sobre la naturaleza del conocimiento y sobre las vías más adecuadas para producirlo y validarlo.

2) La investigación no es una actividad regulable por un único e inflexible esquema de desarrollo, por lo cual no tiene que someterse a las imposiciones de las metodologías de investigación a usarse como camisa de fuerza.

Por todo ello es muy importante, para un investigador, el tener “Conciencia Epistemológica”, de otra manera no sabrá que él responde a un cierto enfoque, ni tampoco sabrá que existen otros enfoques, es decir, que la suya no es la única forma realizar y validar una investigación científica. De acuerdo a esa visión que el investigador tenga, preferirá el uso de cierta clase de métodos y desechará otros. Resalta, de esta manera, en toda investigación la necesaria Pertinencia Epistemológica/Metodológica.

Finalmente quisiera aclara que aunque sea muy cierto que “no existe el mejor modo de investigar”, en la época que nos ha tocado vivir debido al éxito impresionante de la Tecno-Ciencias, que incluso nos hace vislumbrar nuevas realidades para el género humano, el enfoque que marca la pauta en las “Ciencias” es el Enfoque Empírico – Inductivo, ontológicamente basado en el “Realismo”, que claramente está indicando que no todo es relativo, que no todo es materia de opiniones subjetivas, sino que hay una realidad objetiva que, sin ser ingenuas en cuanto a nuestras capacidades de aprehenderla, puede ser descubierta y representada, si bien no de forma completa, por lo menos parcial y cuyas representaciones parcialmente objetivas de un mundo que existe ahí afuera, nos han llevado a una capacidad predictiva que nunca antes se había visto en la historia humana, lo cual es incomprensible fuera de un contexto en el que uno no acepte la existencia de una realidad externa.

3 Comments

  1. Excelente artículo. Muy buena reflexión y claridad en la redacción.
    En su escrito existen dos grandes tendencias:
    Una tiende a clasificar y separar, aunque advierte que puede verser tendencias de enfoque que pueden utilizar o mesclar la forma de abordar al sujeto de investigación. Quizás su tendencias clasificatoria sea un instrumento didáctico.
    La segunda característica, que a mi juicio lo define es usar el término “verdad” o “verdadero” lo cual científica y modernamente tiende, al igual que “creer” a desaparecer del lenguaje científico pues su significado transciende lo lingüístico y define una tendencia y apego a una interpretación místico-religiosa. Esta concepción quizás sea más una percepción mía que una característica que se extrae de su escrito.
    Es muy cierto, nada históricamente en la evolución social cambia radicalmente y a saltos radicales sino que los cambios son progresivos y van imbricados y tramados hilos del pasado con cada día más hilos del presente y futuro.
    Lo felicito es un valioso material didáctico que debe tener mayor divulgación

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